Ahora más que nunca podemos afirmar que el vino es salud (en moderación, no?), ya que un nuevo estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública de Copenhague y la Fundación de la Investigación de Vino y Nutrición (FIVIN) viene a confirmar la relación entre el gusto por el vino y la inclinación a una dieta sana. Es decir que, las personas que eligen al vino como bebida también eligen platos con menos grasas.

El estudio de hábitos de consumo estableció que los consumidores moderados y constantes de vino prefieren comer más pescados, frutas y verduras, algo que entra en la lógica de sabores de todo paladar, ya que no imagino alguien que quiera acompañar un salmón a la plancha con espárragos salteados con cerveza.
Si bien la nota no aclara cuáles son las razones concretas de esta relación vino-dieta sana, nos indica que el consumo de vino es un factor cultural en muchas sociedades, como la de los países mediterráneos donde la dieta privilegia alimentos más equilibrados y saludables. Además como todos saben, abrir una botella de vino implica el comienzo de un ritual que requiere de serenidad y buen gusto a la hora de comer.
El estudio alerta también sobre otro dato importante: el paladar de las personas que eligen consumir otro tipo de bebidas alcohólicas se inclina por alimentos con altos contenidos grasos como las patatas fritas, los congelados, las hamburguesas, las carnes rojas y no tan magras, algo que resulta lógico, porque quien se imagina unapizzasin cerveza?
Si me dieran a elegir, me quedo con una copa de vino, aunque no descartaría un vaso de cerveza en una noche calurosa y algún que otro capricho glotón de vez en cuando.
Visto en: FIVIN
Publicado por
monica kreibohm