
¿Has notado que después de almorzar te sientes embotado(a) y tienes gases? Tal vez es porque comes demasiado rápido. Esto suele ser frecuente en las personas que trabajan y comen fuera de casa, o las que son tan adictas al trabajo que comen sentadas en sus escritorios.
Pero alto ahí. No puedes hacer carrera contra tu estómago, deja a tu pobre tomarse el tiempo para procesar los alimentos. La digestión es un trabajo muy delicado.
Aquí te explicamos por qué es bueno disfrutar cada bocado:
- Te ayuda a bajar de peso: la sensación de hambre desaparece después de los 30 minutos de haber empezado a comer. Por lo tanto, cuanto más despacio comas, menos alimentos (y calorías) vas a ingerir.
- Disfrutas mejor de los sabores: comer es uno de los más grandes placeres. Con tan poco tiempo para divertirnos, por lo menos hay que procurar hacer de la hora de almuerzo un verdadero deleite, ¿no te parece?
- Mejor tu digestión: comer despacio y masticar bien cada bocado le facilita al estómago el procesamiento de los alimentos; y por ende, las comidas serán menos pesadas.
- Evita que vayas a los fast-food: si quieres disfrutar de una comida buena y sana, pues ir a uno de estos restaurantes no es la mejor opción. Además, muchos de estos lugares están llenos y no ofrecen un ambiente relajado para comer a gusto.
- Hace de la comida un acto socialización: si comes acompañado(a) vas a ver que te dan ganas de comer más despacio para prolongar la conversación con tus compañeros(as). Estas comidas grupales también ayudan mucho a liberar las tensiones del trabajo y la vida diaria.