sep
07
2007

A la hora de comer me gusta degustar por separado cada uno de los platillos que se sirven en la mesa, disfrutando de la totalidad de su sabor, por eso es que muchas veces me estreso separando un alimento de otro.
Pues este plato partido viene al dedillo para la gente maniática como yo: son dos piezas que al juntarlas forman el tamaño de un plato tradicional y puedes comer sin preocupaciones.
Está divido en dos: en uno pones la comida principal y en otro su guarnición o acompañante: todos felices, menos platos para lavar y espacio suficiente en la mesa para las fuentes, vasos y bebidas.
Visto en: Compradicción
Publicado por
monica kreibohm