Un estudio comparativo sobre alimentación en España indica en estos últimos 20 años el consumo por persona de alimentos básicos ha pasado de 836 kilos en 1986 a 880 ahora, mientras que el gasto en compra de comida alcanza los 1.880 euros anuales por habitante.

Traducido en palabras simples, un español antes gastaba más en pan, leche, carnes y verduras, comprándolas en la tienda del barrio, mientras que hoy prefiere consumir derivados lácteos y refrescos, comprados en super o hipermercados.
Este estudio fue realizado por el Ministerio de Agricultura de España, en donde se analizan índices como el tipo de alimentos que se comen, dónde se los compra y con qué frecuencia se los compra.
A esta caída del consumo de alimentos básicos, los expertos la denominan el síndrome de estómago lleno, donde la cuota de saciedad de necesidades básicas alimentarias está completa y se recurre al consumo de productos más elaborados para saciar lo que podríamos llamar desabilidades, necesidades complementarias de alimentación.
Veamos un poco los números:
Desde 1986 el consumo de la leche líquida ha caído en un 30%, mientras que el del yogur se ha incrementado en más del 18%. Las papas y el pan han caído entre el 25 y 15%, mientras que el consumo de agua mineral y refrescos ha escalado entre el 50 y el 25%. Los alimentos casi listos como el tomate frito o las pastas deshidratadas han subido entre 24 y el 8%.
Este consumo elevado de productos secundarios, viene a acompañado de un aumento en las compras en super e hipermercados del 70%, lo que indicaría la muerte de las tiendas de barrio.
Publicado por
monica kreibohm