sep
11
2007
Según Isidro Sierra, catedrático de producción animal en la Universidad de Zaragoza, las piezas de Denominación de Origen Jamón de Teruel son buenos para el corazón, ya que están producidos con un 62% de grasas no saturadas y niveles reducidos de colesterol.

Si bien el consumo de cualquier tipo de embutido en grandes cantidades es perjudicial, comerlo con moderación puede resultar beneficioso porque contendría menor cantidad de grasas malas, que son las responsables de las enfermedades cardiovasculares.
La Denominación de Origen Jamón de Teruel fue otorgada en 1984, pero desde hace años que la provincia aragonesa se producen estos jamones de calidad y sabor privilegiado, gracias al clima frío y seco.
La carne de los jamones turolenses surge de la cruza de cerdos Landrace, Large White y Duroc, ya sea de la rama paterna o materna, una vez que las crías logran un peso ideal entre los 110 y 130 kilos (más o menos entre los 8 – 9 meses) son sacrificadas.
Cada pieza es cortada de acuerdo a la musculatura del animal y se somete a un proceso de salazón con 1 kilo de sal por pieza, que dura más o menos 30 días. Para la curación de los perniles se los cuelga en secaderos de 800 metros de altura por al menos 12 meses y así es como llega a la mesa: un jamón de no menos de 7 kilos, de color rojo brillante, salado, apenas con un poco de grasa infiltrada en la carne y muy sabroso al paladar.
Visto en: Consejo de DO Jamón de Teruel
Publicado por
monica kreibohm