En el diario El Mundo salió publicada esta noticia más que curiosa. Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha diseñado un aparato capaz de medir el carácter crujiente de los alimentos.

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Las pruebas sobre manzanas y almendras ya han reportado datos, lo que permitiría evaluar la frescura de los alimentos y su calidad. El índice se mide en crujibilidad, es decir, su frescura y textura; como resulta en el caso de las almendras, el proceso de tostado y el tiempo de almacenamiento.

Los expertos explicaron que la crujibilidad no es una característica intrínseca de los alimentos, sino una interpretación que hace el ser humano según la información que le dan los sentidos, pero bien vale para evaluar la calidad de los alimentos.

El diseño para medir lo crujiente de un alimento funciona así: el detector de envolvente acústica, acoplado a un texturómetro, registra en tiempo real, mediante un micrófono, el nivel de sonido que produce el alimento al crujir.

Este método de evaluación se aplicará a alimentos como la zanahoria, el apio, la lechuga, productos envasados y congelados como las papas fritas y los empanados.

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Categoría Alimentos, Noticias

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