
A pesar de que uno ya es grande y más responsable, aún así se nos olvidan muchos de los buenos hábitos que aprendimos de chicos. Por eso aquí quiero hacértelos recordar para tu propio bien, y para que puedas dar el ejemplo en casa a los más jóvenes:
- Dedica por lo menos 30 minutos a comer, sin televisión ni otro distractor. Relájate, mastica bien y disfruta cada bocado.
- Si estás muy nervioso(a) o del mal humor no vayas directo a la mesa. Túmbate n una silla o sofá, cierra los ojos y trata de disipar esos pensamientos. Una vez calmado(a) ve a comer.
- Come de manera ordenada, no piques un poco de entrada y otro poco de segundo ya sí con los otros platos. Come un plato y termínalo, y de ahí el siguiente.
- Limita tu consumo de sal de mesa y de alimentos ricos en sodio como los embutidos, las conservas, etc.
- Toma 1.5 litros al día para hidratarte y favorecer la función renal.
- Cuando consumas grasas dale prioridad al pescado y a las grasas de origen vegetal (aceite de oliva).
- Reduce el consumo de alimentos dulces o que contengan azúcares simples y calorías, sobre todo en caso de obesidad, diabetes y alteraciones de los lípidos en la sangre.
Relacionados: Dieta para adultos (I) - Dieta para adultos (II)
Envía a Facebook /
Envía a Twitter