Debemos encontrar una alimentación adecuada para cada época del año, de esta manera lograremos darle a nuestro organismo la prevención necesaria para gozar de una buena salud, evitando las dolencias propias de cada estación del año.

En otoño, por ejemplo, lo importante es incorporar los alimentos específicos que reúnan los nutrientes necesarios para tratar en forma natural las afecciones más comunes como resfríos, catarros, gripes, tos. Es así como nuestros aliados en esta estación del año serán el puerro, la cebolla, la calabaza y la miel.
Para eliminar la mucosidad:
- Lo ideal son las cebollas y los puerros, los mismos cuentan con componentes azufrados que forman parte de sus aceites esenciales.
Además la cebolla cuenta con Tiosulfinatos, los cuales tienen una acción antinflamatoria y antiasmática. Estos aceites actúan directamente sobre las vías respiratorias, ayudando en procesos de sinusitis y catarros con mucha mucosidad, es de destacar también que favorece la expectoración tanto de flemas como de mucosidad.
- Otra verdura muy beneficiosa es la borraja, la cual es rica en mucílagos, esto hace que también mejore la expectoración y suavice las vías aéreas, esta verdura cocida y en forma de jugo o caldo además de curativa actúa bien como depurativo respiratorio.
Para mejorar gargantas irritadas:
- Los cambios ambientales, como pasos del frío al calor, tanto en la casa como en la calle, hacen que la garganta se vea afectada e irritada, para estas dolencias la calabaza resulta un alimento eficaz debido a su contenido de vitamina A y los mucílagos. Estos últimos realizan una acción protectora y suavizante, por lo tanto calman el dolor y la irritación en la garganta, además es muy eficaz en problemas de gastritis o acidez estomacal. La calabaza también es rica en carotenoides (betacaroteno), vitamina A, por lo tanto es muy nutritiva y además esta vitamina estimula la producción de anticuerpos, levantando las defensas y logrando una mayor resistencia a las infecciones.
Es muy importante ayudar a nuestro cuerpo desde la alimentación, para así lograr una mayor resistencia y prevenir algunos malestares comunes del otoño. Siempre debemos tener presente que “somos lo que comemos”.
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