
En Nutrición hemos hablado de Ana y Mía, el nombre familiar que las anoréxicas y bulímicas le dan a su enfermedad. Sabemos que ambos trastornos alimenticios tienen su raíz en un desorden psicológico por la presión social de una imagen de mujer esquelética.
Un nuevo estudio publicado en la revista The American Journal of Psichiatry reveló que el cerebro de las personas que sufrieron anorexia no pueden distinguir entre la recompesa y el placer, lo que explica como pueden pasar tanto tiempo sin comer.
Publicado por monica kreibohm en Noticias, Sentirse bien el 26 Diciembre, 2007
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