
Si tienes que comer afuera casi todos los días debes ser más consciente y cuidadoso(a) a la hora de elegir tus platos en el restaurant, ya que como bien sabes, la comida de afuera no es la más sana y nutritiva. Sin embargo, puedes armar un menú decente si sabes qué es bueno para ti y qué no puede serlo.
Como lo mencioné en la primera parte, siempre pregunta qué contiene cada plato para que evites las salsas y los aliños grasosos y muy condimentados.
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La mayoría de las personas que comen afuera sufren por partida doble: comida pésima y cara. Muchas de ellas también sufren de problemas estomacales que afectan su rendimiento en el trabajo, y que ellas hacen gastar buena parte de su sueldo en ir al médico y comprar medicamentos.
Entonces, ¿qué hacer? Lo más adecuado es que prepares tu comida temprano en la mañana y la lleves al trabajo. Sin embargo, no todos tienen el tiempo ni las ganas de levantarse temprano a estar entre ollas y sartenes, por lo que la solución está en organizarse y aprender a elegir bien el menú.
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Los trabajadores nocturnos suelen sufrir de problemas digestivos a causa de los trastornos que produce en este cambio de horario en los ritmos circadianos que controlan varias funciones del organismo que aumentan de día y disminuyen de noche.
Para lograr una adaptación menos traumática al horario nocturno, uno de los ajustes importantes es el de la dieta, la cual debe reducir las grasas y comidas pesadas, así como los alimentos y bebidas estimulantes.
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